Costa Brava: el ritual del vermut
En la Costa Brava, la hora del vermut suele empezar hacia el mediodía y se alarga sin prisa hasta la comida. Las terrazas se llenan, las sillas se giran hacia el sol y las conversaciones van animándose alrededor de pequeños platos para compartir, con una copa bien fría en la mano.
El vermut es el protagonista, servido con hielo y una rodaja de naranja o una aceituna. Para acompañar, clásicos como anchoas, aceitunas, boquerones, berberechos o mejillones (España destaca por la calidad de sus conservas), además de patatas y alguna especialidad local. Todo es sencillo, bien elegido y pensado para compartir.
Es un ritual tan arraigado que ha traspasado lo cotidiano y se ha colado incluso en la cultura popular, con versiones más desenfadadas como la de Rosalía, mezclando patatas, aceitunas y conservas sin demasiadas reglas.
Este ambiente se encuentra en cualquier rincón: un bar frente al mar, una plaza a la sombra o un local de barrio donde la carta es corta y sabes exactamente qué pedir. En Palamós, lugares como Vermuteria Xarel·lo o MalaUva Vins & Persones reflejan muy bien este ritual. Y, si apetece algo más tranquilo, también es fácil recrearlo en casa.