Una costa esculpida por luz, piedra y el propio Mediterráneo. La Costa Brava ofrece una amplia variedad de playas, cada una con su propio carácter, desde largas franjas de arena suave hasta pequeñas calas escondidas entre acantilados y pinos.
Costa Brava
Entre Arena dorada, Piedras y Aguas Turquesas: Las Mejores Playas de la Costa Brava
La Costa Brava es una costa de contrastes: salvaje y a la vez suave, conocida pero llena de secretos, y siempre más generosa con quienes se toman el tiempo de explorarla.
Autor: Sophia Mokhtari
Fecha de publicación: 22 abril 2026, 11:30am
Longitud del artículo: 5 minutos
Un momento de tranquilidad entre rocas y agua
Platja d'Aiguablava, Begur
Aiguablava tiene la capacidad de dejarte sin aliento en cuanto la ves. El agua es realmente de ese color, un turquesa profundo que parece irreal. La cala está resguardada y rodeada de pinos. En las mañanas tranquilas, la superficie del mar es tan lisa que parece de cristal. El fondo arenoso es lo que le da al agua su color distintivo y la convierte en el lugar ideal para practicar snorkel.
La bahía también sirve como fondeadero natural. Para quienes llegan en barco, Aiguablava es uno de los lugares más protegidos de esta parte de la costa, y echar el ancla aquí, con esa paleta de azules bajo tus pies, es un recuerdo que perdura.
Un pueblo costero situado entre acantilados y el mar abierto
Cala Sa Tuna, Begur
Sa Tuna se reconoce al instante. Una pequeña playa de guijarros escondida entre las rocas. Hay una hilera de casas blancas de pescadores al pie del acantilado y, normalmente, se pueden ver algunas antiguas barcas de madera reposando en la orilla.
En pleno verano, la cala puede llenarse al mediodía. ¿Nuestra recomendación? Descubrirla desde el mar. En barco, la vista de las casas blancas contrastando con la roca oscura resulta aún más impresionante y, además, te ofrece todo el espacio y la comodidad necesaria.
Vida junto al agua en un pueblo costero
Platja de Castell, Palamós
Castell es uno de los lugares más emblemáticos de la Costa Brava, y lo primero que llama la atención es precisamente lo que no hay. No hay edificios. No hay chiringuitos en la arena. No hay tumbonas alineadas. Solo una amplia franja de arena, con campos verdes y suaves colinas al fondo.
Este paisaje no está así de bien preservado por casualidad. Aquí, en los años 90, los vecinos lucharon para evitar la construcción aquí y ganaron. Se percibe claramente que el lugar ha conservado su esencia original, ofreciendo una escapada auténtica en plena naturaleza.
Un día sobre la arena, rodeado de paisaje abierto
Cala de S'Alguer, Palamós
Llegar hasta aquí requiere un poco más de esfuerzo y eso es precisamente lo que le da su encanto. S'Alguer es una pequeña cala rocosa situada entre Castell y La Fosca, reconocida como patrimonio cultural por sus tradicionales cabañas de pescadores. Lo que las hace tan especiales son sus puertas y ventanas, pintadas con colores vivos, cada una diferente.
En nuestra opinión, es uno de los rincones más bonitos de toda la costa y de los más fotogénicos. S'Alguer comparte la autenticidad de Sa Tuna, pero con una paleta de colores aún más singular.
Casas tradicionales junto a la orilla del agua
Cala Futadera, Tossa de Mar
Al sur de Tossa, un sendero forestal desciende hacia una playa que no aparece en la mayoría de las guías y a la que se llega tras unos quince minutos a pie. Es el tipo de lugar al que uno llega justo cuando empieza a preguntarse si ha tomado el camino correcto.
Cala Futadera se abre entre altos acantilados, adornada con una arena dorada y gruesa y con un mar profundo desde la orilla. La forma de la bahía y la profundidad del agua la convierten en un lugar idílico para bañarse o saltar desde las rocas. Es habitual ver aves marinas anidando en los acantilados, y las corrientes atraen peces grandes. Todo en conjunto, el mar abierto y la fauna, es lo que le da un carácter especial.
Protector solar, rocas tibias y aguas turquesas
El Golfet, Calella de Palafrugell
La mayoría de los visitantes de Calella de Palafrugell se quedan en las playas principales cerca del centro. El Golfet está a pocos minutos a pie hacia el sur, por un sendero fácil de seguir. Esa corta distancia marca la diferencia.
Es uno de esos lugares donde apetece pasar toda la tarde. A menudo hay algunos barcos fondeados, lo que también la convierte en un bonito mirador desde el mar. Si tienes equipo de snorkel, no dudes en llevarlo. Pulpos, doradas y pequeños bancos de pecesillos se acercan al fondo rocoso, especialmente por la mañana o al atardecer, cuando el agua está más clara.
Barcas de madera, cielo azul y casas blancas junto al mar.
Sa Caleta, Cap de Creus
En el Parque Natural del Cap de Creus, en el extremo norte de la Costa Brava, el paisaje cambia por completo. El entorno es más agresivo, moldeado por el viento y distinto de cualquier otro punto de la costa.
Sa Caleta es una cala rocosa a la que se accede tras un breve trayecto a pie. Aquí todo es naturaleza: cielo infinito, roca dorada, el aroma de las hierbas silvestres y la sensación de estar al final de la tierra. Esta zona es conocida por su vida marina y no es raro avistar delfines en alta mar.
Un paisaje moldeado por el viento y el mar
Las rocas bajo el Far de Sant Sebastià, Llafranc
Para ser sinceros, esto no es una playa, sino un lugar para bañarse que muchos pasan por alto. La mayoría de los visitantes admiran las vistas desde el camino del faro de Sant Sebastià sobre Llafranc y continúan su paseo. Quienes se atreven a bajar hasta el agua descubren unas vistas impresionantes de la costa, que se extiende hacia el sur hasta Palamós.
Solo el mar, la roca lisa bajo tus pies y una perspectiva más íntima de la Costa Brava que pocos llegan a conocer.
Barcas ancladas en una cala escondida de la Costa Brava
LA COSTA TE ESPERA
La Costa Brava se descubre poco a poco, recorriendo los senderos costeros en lugar de la carretera principal o llegando en barco a una cala que solo habías visto en un mapa, donde la arena dorada se encuentra con la roca esculpida. Una vez vivida esta experiencia, comprenderás por qué este rincón del Mediterráneo permanece en la memoria de quienes lo visitan. El agua turquesa, las calas escondidas y la magia de encontrar tu propio rincón secreto te esperan.