Verbier: tardes con vistas
En Verbier, el après-ski tiene otro ritmo. La luz se alarga un poco más sobre el valle, las terrazas se abren a las vistas y la tarde cae poco a poco.
Suele empezar cerca de los remontes, en Médran, donde la gente se para a tomar algo antes de volver.
Un vaso de Fendant suele ser lo primero: un vino blanco local del Valais, seco y fácil de beber. De esos que se piden sin pensar y se terminan igual de rápido.
Si aún hay sol, el Hugo Spritz aparece en muchas mesas. Con sirope de flor de saúco, Prosecco, soda, menta y lima, es una opción más ligera, perfecta para la tarde.
A medida que cae la luz, el ambiente cambia. Se pide otra ronda y la gente se queda más tiempo del previsto. Lo que empieza como una copa se alarga sin demasiados planes.
En Verbier, cada sitio tiene su estilo. Le Rouge atrae por su terraza y su música durante todo el invierno, mientras que Le Farinet se anima desde la tarde con música en directo. Y tanto en una terraza como en un chalet, es fácil recrear ese mismo ambiente.