La atmósfera mágica de los Alpes franceses
Lo que nos gusta de Megève
A sólo dos horas de Lyon y una de Ginebra, "el pueblo en medio de las aguas" atrae a visitantes deslumbrados por sus edificios del casco antiguo, callejuelas medievales, fuentes, balnearios y restaurantes.
Desde hace más de un siglo, la estación se beneficia del dinamismo y el crecimiento propiciados por la familia Rothschild, que desde hace tiempo la ha convertido en su lugar de vacaciones, con la ambición de transformar Megève en la Saint-Moritz francesa.
Cuna del esquí en Francia, desde la creación del primer teleférico dedicado a los deportes de invierno en los años 30, la estación no ha dejado de estar a la altura de su reputación. Megève crece y se expande, pero continúa conservando e integrándose en su magnífico entorno. Los chalets se construyen siguiendo la tradición de las granjas de antaño, mientras que los hoteles de 5 estrellas, los restaurantes gastronómicos y las boutiques de lujo aportan un toque exquisito valorado por los clientes.
Más allá de los servicios de alta gama que ofrece la estación, se trata de un enclave inolvidable. Situado en plena región del Mont-Blanc, el pueblo está rodeado de pastos en bosques y montaña hasta donde alcanza la vista, además de tres cordilleras populares que forman un marco natural de gran belleza. La calma y la serenidad conquistan a quienes posan sus ojos en esta naturaleza virgen.